
Decidí renovar nuestra vieja cómoda que había estado sin usar durante mucho tiempo. Al principio no estaba segura de si el resultado me agradaría, ¡pero al final superó mis expectativas! Espero que a ustedes también les guste mi idea.
El primer paso fue limpiar la cómoda de la capa vieja con un limpiador y un cepillo de metal. Luego comencé a lijar y desengrasar la superficie para que la pintura se distribuyera de manera uniforme.

Después elegí pinturas acrílicas.
Para la parte externa de la cómoda elegí un tono verde. Las costuras en la parte superior de la cómoda eran irregulares, así que decidí cubrirlas con marcos de madera, que pegué con pegamento para construcción y reforcé con pequeños clavos.

Para compensar la falta de cajones, hice puertas usando marcos prefabricados, que reforcé con escuadras y fijé con una engrampadora. Para los paneles de las puertas elegí una malla metálica que le dio un toque elegante. Antes de fijarla, la pinté de color dorado, lo que le dio al mueble un aspecto vintage.

Finalmente, utilicé elementos vintage de bronce de mi colección para renovar las bisagras y los tiradores, lo que dio el acabado final y resaltó el estilo de la cómoda.
Así fue como la cómoda obtuvo una segunda vida, ¡y el resultado realmente gustó a todos!






